Teoría
Del «esto es un bolígrafo» a las formas condicionales, con tablas, diagramas y un mini-quiz de treinta preguntas por unidad. Repartidas en N5, N4 y N3.
話す · hablar
Hanasuka (話す) significa «hablar». Es una academia entera —teoría, escucha, habla, escritura, kana, kanji, frases e historia— montada para que lo que estudias acabe saliendo por la boca y no solo en un examen.
Gratis. Sin anuncios, sin rastreo y sin cartel de cookies, porque no hay nada que consentir.
Un curso completo de japonés en castellano, del hiragana al nivel N3, con la parte que casi siempre falta: la de abrir la boca. Cada frase se oye, se repite al micrófono y se escribe, y el reconocimiento de voz del navegador dice si has llegado o te has quedado cerca.
Y una parte que casi nadie cuenta: la historia del país. Por qué hay dos silabarios, por qué un mismo kanji tiene tres lecturas distintas o por qué Japón estuvo dos siglos cerrado son preguntas de historia, no de gramática.
Siete bloques, y todos suman en el mismo progreso.
Del «esto es un bolígrafo» a las formas condicionales, con tablas, diagramas y un mini-quiz de treinta preguntas por unidad. Repartidas en N5, N4 y N3.
Cada lección, tres veces: se escucha, se dice al micrófono y se escribe. Las 114 frases se van acumulando, así que la lección ocho repasa también la tres.
Del Jōmon al Reiwa. Cada era acaba en «qué queda de esto en tu japonés»: el katakana de los préstamos empieza con los portugueses, y el japonés estándar es el habla de Edo.
Listado, quiz de lectura y trazado a mano alzada. Los dos silabarios enteros, dakuten incluidos.
Los jōyō completos, que es la lista oficial de uso común: significado, on'yomi, kun'yomi, el curso en que se enseñan en Japón y su frecuencia en prensa.
Con lo que de verdad hace falta saber: cuándo se dice cada una y con quién. En japonés el registro cambia la frase, no solo el tono.
Lo que terminas entra en el mazo y vuelve al día siguiente, a los 3, a los 7, a los 14 y al mes. Solo lo estudiado: nadie empieza con quinientas tarjetas encima.
Una unidad de teoría, una lección o una era. Al final hay un mini-quiz, y no se aprueba de milagro: el listón está en el 80%.
Cuando fallas, el quiz se para y te enseña la respuesta con su porqué. Acertar avanza solo, que ahí no hay nada que leer.
Lo que acabas entra en el repaso del día, lo hayas aprobado o no: la unidad que se atraganta es justo la que más falta hace repasar.
El progreso vive en tu cuenta y no en este navegador. Vaciar el historial ya no se lleva por delante tres meses de trabajo.
Voz japonesa, y a media velocidad cuando va deprisa. Con una regla: un altavoz nunca canta la respuesta.
El reconocimiento del navegador compara lo que dices con lo que tocaba, y admite el «casi» sin darlo por bueno.
Kana y kanji se trazan a mano, en el móvil o con el ratón.
Seleccionas cualquier japonés de la app y te dice qué es, palabra por palabra. Sin preguntarle a nadie de fuera.
Para dejar las rueditas cuando ya no hacen falta y leerlo en kana.
Cinco tamaños. El japonés pequeño no hay quien lo lea.
Esto suele estar en la letra pequeña. Aquí está en letra normal.
No hay analítica de terceros, ni píxeles, ni redes sociales incrustadas.
No se le pide a Google Fonts: pedírsela le entregaría la dirección IP de todo el que abra la página, y eso habría que declararlo.
Y solo si eliges entrar con tu cuenta de Google. Entrando con correo y contraseña, su botón ni se carga.
El reconocimiento de voz lo hace el navegador, y algunos mandan el audio a los servidores de su fabricante. No lo controlamos, así que lo decimos.
No por saltárnoslo: solo se usan la cookie de sesión y una copia local del progreso, que la ley exime de pedir permiso. El día que haya algo más, se pedirá antes de instalarlo.
Descargar todo tu progreso es un botón. Y borrar la cuenta la borra de verdad, no la apaga.
Nada. No hay plan de pago, ni prueba de siete días, ni un botón que se ponga naranja en la quinta lección.
一期一会 (ichigo ichie): cada encuentro es único. Si el tuyo con el japonés empezó aquí, ayúdame a que siga siendo gratis.
DonarNo. Se empieza por el hiragana y por «esto es un bolígrafo». Si ya sabes, el buscador y los filtros te llevan directo a lo que se te resiste.
La teoría va etiquetada del N5 al N3 y los kanji del N5 al N1, así que sí, sirve para prepararse. Con una reserva que conviene saber: el reparto de kanji por nivel es una reconstrucción, no un documento oficial. La Japan Foundation dejó de publicar listas de kanji en 2010 y esta es la lista de facto, así que otras listas difieren en algún carácter.
Para la parte de habla, sí, y un navegador que la soporte (Chrome y Safari van bien). Todo lo demás funciona sin él.
Sí, y está pensado primero para el móvil. En un ordenador se añaden atajos de teclado, pero no falta nada en la pantalla pequeña.
En un servidor propio, en un fichero tuyo atado a tu cuenta. Sin base de datos de terceros ni servicios en la nube por medio. Puedes descargarlo entero cuando quieras.
Una sola persona, y hay una página que lo cuenta.
Se entra con un correo y una contraseña, o con la cuenta de Google. En un minuto estás en la primera unidad.
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