El katakana, a fondo
Cómo se adapta una palabra extranjera
El japonés solo admite sílabas de consonante más vocal, además de la n final, así que cualquier palabra de fuera se rehace para encajar. Donde el inglés junta consonantes, el japonés mete una vocal, casi siempre u, y o detrás de t y d: «strike» se convierte en ストライク (sutoraiku) y «bed», en ベッド (beddo). Las vocales largas que el original no escribe aparecen con la raya: «computer» es コンピューター. Por eso leer katakana en voz alta es la mejor pista: suena a la palabra de origen dicha con acento japonés.
Luego viene el significado, que no siempre viaja intacto. マンション no es una mansión sino un piso en un edificio de viviendas; スマート se dice de alguien delgado y con estilo, no de alguien listo; y una カンニング no tiene nada de astuto: es copiar en un examen. Otras se inventan en Japón con piezas del inglés, como サラリーマン, el empleado de oficina, o se acortan hasta quedarse en cuatro kana: パソコン, リモコン, エアコン. Conviene aprenderlas como palabras japonesas y no darlas por sabidas.
Los sonidos que el japonés no tenía
Para acercarse a sonidos extranjeros, el katakana combina un signo con una vocal pequeña: ファ, フィ, フェ y フォ para la f seguida de a, i, e u o; ティ y ディ para «ti» y «di», que en la tabla normal no existen, porque チ se lee «chi»; ウィ, ウェ y ウォ para la w; y ヴ para la v, aunque la mayoría de los japoneses la pronuncia como una b. Son combinaciones que casi no aparecen en el hiragana de uso diario y que se leen como una sola sílaba.
Como estas grafías son relativamente recientes, una misma palabra puede escribirse de dos maneras: バイオリン y ヴァイオリン para «violín», o ウイルス y ウィルス para «virus». No es un error, es el idioma decidiendo. Para quien estudia, la regla práctica es leer la combinación como suena y no deletrearla: ティー es «tī», no «te-i». Lo que no cambia es la raya: パーティー la lleva dos veces porque tiene dos vocales largas, y quitársela cambiaría cómo suena la palabra.
El katakana que no viene de fuera
Aunque se asocia a los préstamos, el katakana tiene más trabajos. Se usa para las onomatopeyas y los sonidos, que en japonés son una clase de palabra muy rica: ワンワン es el ladrido del perro y ドキドキ, el corazón que late deprisa. Se usa para destacar, como nuestra cursiva o las mayúsculas, en carteles, anuncios y titulares. Y se usa para los nombres de especies en textos científicos, para muchas marcas y para escribir el habla de un robot o de un extranjero en el manga.
Para leerlo con soltura hay que aceptar una cosa: al principio se lee más despacio que el hiragana, porque se ve menos. La forma de ganar velocidad es leer lo que ya está escrito en katakana, empezando por cartas de restaurante, envases y nombres de países. En Hanasuka tiene el mismo listado, el mismo quiz y el mismo trazado que el hiragana, y las frases de uso diario del curso vienen llenas de katakana, así que se practica leyendo cosas que se dicen de verdad.