El furigana, a fondo
Sobre cada kanji o sobre la palabra entera
Hay dos maneras de colocar la lectura. Una la reparte carácter a carácter, de modo que cada kanji lleva encima solo su parte: に sobre 日 y ほん sobre 本. Es la que más enseña, porque deja ver qué lectura tiene cada carácter dentro de esa palabra. La otra pone la lectura sobre el grupo entero, y es obligada cuando la palabra no se puede partir: en 今日, きょう no se divide en un trozo para 今 y otro para 日. En los dos casos, el hiragana que va detrás del kanji no lleva nada encima.
En Hanasuka se usa la segunda, y por prudencia: cada grupo de kanji seguidos lleva una sola lectura, porque repartirla carácter a carácter exigiría saber dónde corta cada palabra, y eso ya sería adivinar. La lectura tampoco la calcula ningún diccionario: sale de la que cada frase lleva escrita en kana, y la app solo la reparte comprobando que encaje con el texto. Si no encaja, la frase se pinta sin furigana y la lectura aparece entera en su línea de debajo, porque, para aprender, una lectura equivocada es peor que ninguna.
Cuando el furigana dice otra cosa
En la ficción el furigana también es un recurso de estilo. El autor escribe el kanji de lo que se quiere decir y encima la palabra que se pronuncia, y así da dos capas a la vez: 本気, «en serio», con マジ encima es cómo lo dice un personaje joven, y en ciencia ficción o en canciones 宇宙, «universo», aparece a veces con そら, «cielo», encima. En las letras de canciones pasa a menudo, y lo impreso no coincide con lo que se canta. Para quien estudia basta con saber que existe y no tomar esas lecturas por las del diccionario.
El otro terreno donde el furigana trabaja a diario son los nombres propios. Un mismo apellido escrito en kanji puede tener varias lecturas, y los nombres de pila admiten lecturas poco habituales que eligen los padres, así que ni un japonés da por sabido cómo se lee el nombre de otro. De ahí que las listas de clase, los carteles con nombres o muchas tarjetas de visita lleven la lectura. Para quien estudia la lección es práctica: ante un nombre propio no hay que deducir la lectura, hay que preguntarla o buscarla escrita.
Cómo quitárselo poco a poco
El furigana es una ayuda que se retira, y el error es quitarla de golpe o no quitarla nunca. Lo que funciona es leer cada frase dos veces: primero intentando leer los kanji sin mirar la línea de encima, y luego comprobando. Las palabras que salen solas ya no necesitan la ayuda; las que no, todavía sí. Con el tiempo la vista deja de subir, y ese es el momento de apagarlo y ver qué pasa. Si la lectura se vuelve un tropiezo continuo, se vuelve a encender sin ningún problema.
En Hanasuka el interruptor está en «Tu cuenta», junto al romaji y al tamaño del texto, y se guarda con tu progreso. Al apagarlo la lectura no desaparece: baja a una línea debajo de la frase, así que se puede consultar sin que esté encima del kanji. Donde la lectura sería la respuesta, como en el quiz de lectura de kanji, no aparece nunca. Y el listado de kanji permite buscar por lectura, que es el camino inverso: a partir de cómo suena, encontrar el carácter.